
Nuestra Señora de la Amargura
1993
La representación de la Virgen María se encuentra en una postura erguida junto a la Cruz (Stabat Mater Dolorosa), con la mirada dirigida hacia el suelo, manifestando un profundo pesar ante el fallecimiento de su hijo.
Esta imagen ha sido elaborada en pino de Flandes, donde el tallado tanto de la propia figura como de la base de roca se realizó a partir de una única pieza. La mano izquierda fue esculpida de manera independiente y fue ensamblada posteriormente. La segunda base, dorada con oro de 24 quilates y envejeciéndola posteriormente, complementa la obra. Tras concluir el tallado, se procede a la preparación del fondo empleando yeso mate y cola animal. La policromía inicia con una imprimación de laca al alcohol sobre el yeso; los ropajes, la encarnadura y la base son pintados al óleo. Al término del proceso, se aplica una pátina para finalizar la apariencia de la imagen.
La altura total de la obra es de 1,70 cm, a los que se añaden 8 cm de la base de roca y 10 cm de la base dorada, lo que da como resultado una medida total de 1,88 cm. Su peso es de 130 kg. Los pliegues de los ropajes de la Santísima Virgen, presentados con estilo hebreo, resultan particularmente destacados. La figura aparece descalza, y bajo una adecuada iluminación, es posible discernir las lágrimas que brotan de sus ojos, ofreciendo una vívida representación del sufrimiento y el dolor. La imagen refleja la apariencia de una mujer joven, aunque con rasgos que sugieren madurez, especialmente en su frente.
El escultor murciano José Antonio Hernández Navarro dio inicio a su tallado el 18 de noviembre de 1999 y lo finalizó el 17 de marzo de 2000. Posteriormente, fue trasladada a Valladolid el 26 de marzo, donde se instaló provisionalmente en el Baptisterio de la Iglesia de San Andrés. La bendición tuvo lugar en la Santa Iglesia Catedral de Valladolid el domingo 9 de abril de 2000, y su primera salida a la calle se realizó durante la Procesión de Nuestra Señora de la Amargura el Jueves Santo, el 20 de abril de ese mismo año. En 2011, se le impuso una diadema de plata del siglo XVIII, perteneciente a la Cofradía, y un puñal de plata con detalles en oro, donado por un grupo de cofrades. La imagen se complementa con una cruz adornada con cantoneras de plata y un sudario de hilo, sostenido por la Virgen con su mano izquierda.
En 2022, la imagen recibió una nueva diadema, adaptada a su tamaño, elaborada en metal repujado y con baño de plata, decorada con incrustaciones de pedrería azul, utilizada en los cultos y salidas procesionales.
La imagen participa en la Cuaresma en la Procesión Ejerecicio de los Siete Dolores, y en la tarde-noche del Jueves Santo durante la procesión titular de la Cofradía.
En Semana Santa, la candelería que la acompaña es de vela blanca, y el adorno floral se presenta en tonos blancos, predominando Anthuriums y Gladiolos.
Durante el resto del año, la talla está ubicada en la Capilla de la Inmaculada de nuestra iglesia, frente a la figura del "Despojado".


















